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La carpintería del siglo XVIII

Interesante contribución de Miguel Cardona, uno de nuestros profesores técnicos de F.P del Departamento de Madera y Mueble.

Tendríamos muchas maneras de abordar las características de un sector productivo durante todo un siglo, y como la idea de enredarnos es en un blog, lo haremos en distintas entradas, por partes. Imagino que iremos poco a poco haciéndonos una idea global, de lo que significó el siglo XVIII en la historia, pero lo que he ido releyendo para escribiros algunas cosas más concretas, coinciden en eso de que fue un siglo de transición, en los estilos del mueble por supuesto, pero acaso la historia de la humanidad, de la vida, no es siempre de tránsito. En fin, ya veremos. Aquí de momento quisiera acercarme a cómo eran los hombres, que no mujeres, que desarrollaban la actividad de la ebanistería y la carpintería en esa época, según sus niveles de creación, o social, con más o menos prestigio, o de procedencia, si son de las ciudades, del campo. Haremos un repaso al perfil profesional de la carpintería del siglo XVIII.

Las distintas áreas del conocimiento y dependiendo de dónde se desarrollara, determinarán la vida y la consideración social del profesional de la madera. En la Corte, en la sociedad adinerada, los ebanistas y carpinteros tenían una consideración social importante. Los ebanistas eran reconocidos artistas y gozaban de buena posición social, sus encargos eran de amueblamiento, todos los muebles de una casa, una institución o una Iglesia, por lo que en ocasiones estos encargos duraban años de trabajo. Los ebanistas y diseñadores de reconocido prestigio sí desarrollaban ya ejemplares por encargo habiendo cierto comercio nacional e internacional de sus creaciones.

En las ciudades, la carpintería, rebasando el campo de lo estrictamente artístico, tenía muchas variantes. Entre ellas, una muy común a lo largo de la historia relacionada con la construcción de casas. De hecho, en origen muchos carpinteros fueron también albañiles. Es la llamada carpintería «de obra de fuera» (antiguamente llamada también «de lo blanco», según el libro escrito por Diego López de Arenas): «parte de la arquitectura que enseña el corte y colocación de las maderas en un edificio».

Sin embargo son otras las especialidades y ocupaciones para los carpinteros que, organizados en gremios desde el siglo XVII, han venido desarrollando a lo largo de la historia. A la actividad de fabricación de arcones, mesas, muebles en general, se les unía un sinfín de especialidades del mundo comercial y social, relacionadas con la madera: cuberos, canasteros, toneleros, maleteros, ensambladores, adornistas, talladores, torneros. En algunas ordenanzas de la época se hablaba de la carpintería «de lo prieto», tareas de lazo y mocárabes, etc., además de las actividades de entalladores, vigoleros y organistas. Al carpintero se le exigían ciertos conocimientos de geometría junto a la habilidad manual en su trabajo (…”que labre limpio y justo de sus manos”…).

El oficio de ensamblador era un especialista. Su ocupación consistía en “la unión que se hace de las maderas en varias posiciones y por medio de distintos cortes”.

En el mundo rural, es sin embargo donde el carpintero vuelve a retomar su prestigio e importancia. Salvando las diferencias con los artesanos de la Corte, el carpintero de pueblo debe dar solución a todas las necesidades de sus convecinos, es el artífice del mueble popular. Se considera que los muebles populares han llevado siempre un desfase de unos 25 a 30 años respecto al mueble aparecido en la Corte, y ,además, el mueble culto se ha interpretado popularmente por parte de los carpinteros rurales.

Otros diseños de muebles no cuentan con ningún foco de inspiración, la costumbre los ha ido repitiendo durante generaciones, creándose un tipo concreto y característico de mueble en una zona, propio de una forma de hacer en una familia o en una localidad.


Así, para conocer las semejanzas o diferencias comarcales se había de tener en cuenta que los carpinteros de un momento fueron itinerantes y acudían a las casas importantes a buscar trabajo, usando la madera que hubiese en las fincas.

Los muebles populares se han hecho siempre con las maderas propias de la región de que se trate y generalmente, se han presentado como obras anónimas. Se ha dicho, que el mueble popular fue primordialmente sólido y robusto, de piezas ensambladas, sin aplicaciones ni marqueterías; y sus perfecciones se deben más a la habilidad del artesano que a las herramientas de que disponía.

Ilustraciones extraídas de l'Encyclopédie de Diderot et d'AlembertEnlace


MIGUEL CARDONA MARTÍN




(Voz de Estela Trujillo)

3 comentarios:

Muy interesante y cargado de curiosidades este podcast, la elección de las ilustraciones me parece todo un acierto, nada mejor para ilustrar las aportaciones del siglo XVIII que La Enciclopedia de Diderot... Felicidades de nuevo a todos los que habéis participado.

10 de febrero de 2010, 15:07  

Gracias, Rosa. Yo también opino lo mismo. Un tema interesante y con ilustraciones muy apropiadas. Un acierto esta entrada.
También mis felicitaciones a Cristina, su lectura es tranquila y pausada, y esto se agradece.

10 de febrero de 2010, 19:00  

Una introducción interesantísima.

No me imaginaba que Estela tuviera esa potencia de voz.

Mi enhorabuena a todos.

15 de febrero de 2010, 18:20  

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